Cuidar la salud cardiovascular va mucho más allá de evitar las papas fritas o los embutidos. En la rutina diaria, muchos de los productos que compramos creyendo que son beneficiosos para la salud pueden esconder cantidades elevadas de azúcar añadida, sodio y grasas saturadas, tres componentes que elevan el riesgo de sufrir hipertensión, colesterol alto y sobrepeso.
Cada vez se registran más casos de enfermedades coronarias, motivo por el cual diversos especialistas recuerdan que la prevención empieza en el supermercado y en las decisiones cotidianas que tomamos al elegir nuestros alimentos.
“Cuidar la salud cardiovascular no implica seguir una alimentación restrictiva, sino hacer elecciones que puedan mantenerse en el tiempo. La calidad de los alimentos que consumimos habitualmente influye directamente en nuestro bienestar”, explica el Lic. Aitor Bengoa, coordinador de Nutrición y Dietética del Instituto Carrión.
Los 5 alimentos que parecen saludables pero debes revisar
El especialista advierte sobre cinco productos de consumo frecuente cuya información nutricional conviene inspeccionar detalladamente antes de llevar a casa:
- Barras de cereal: Aunque son la opción práctica para el antojo de medianoche o la media mañana, muchas marcas incluyen jarabes ricos en azúcares para darles textura y sabor.
- Granola comercial: Si bien aporta frutos secos y avena, varias presentaciones contienen azúcar añadida y miel en exceso. Además, la porción que servimos en el tazón suele duplicar la recomendada en el empaque.
- Yogur con frutas envasado: Muchos de estos productos contienen más azúcar añadida que un yogur natural entero. La alternativa ideal es comprar yogur natural sin dulce y agregarle fruta fresca en trozos.
- Jugos envasados o embotellados: Incluso los que indican ser “100% fruta” pierden la fibra natural durante el procesamiento e incrementan la velocidad con la que el azúcar entra al torrente sanguíneo.
- Galletas integrales: La palabra “integral” solo asegura la presencia de cierto porcentaje de salvado o fibra, pero no garantiza que la galleta sea baja en grasas saturadas, sal o azúcar.
Otros productos de uso diario como el pan de molde, las salsas envasadas, las sopas instantáneas y los cereales de desayuno también pueden sumar dosis invisibles de sodio que elevan la presión arterial sin que nos demos cuenta.
Guía rápida: ¿Qué debes mirar en la etiqueta nutricional?
Para evitar caer en trampas publicitarias, el especialista del Instituto Carrión recomienda seguir estos pasos utilitarios antes de pagar por un producto:
- Revisa la lista de ingredientes: Los ingredientes están ordenados de mayor a menor cantidad. Si el azúcar, la glucosa o el sodio aparecen en los primeros lugares, deséchalo.
- Verifica el número de porciones: A veces la tabla nutricional indica valores reducidos porque calcula la porción para la mitad o un tercio del empaque. Si te comes el paquete entero, estarás multiplicando por dos o tres los azúcares y grasas declarados.
- Atención a los octógonos: Consulta los sellos de advertencia en el frontal del empaque para identificar de un vistazo el exceso de azúcar, sodio o grasas saturadas.
Hábitos sencillos para proteger tu salud cardiovascular
Más allá de leer los empaques, proteger el corazón se logra sumando alimentos frescos a la dieta semanal. Los nutricionistas recomiendan incorporar de cuatro a cinco porciones diarias de frutas y verduras de distintos colores, sumar legumbres y frutos secos varias veces por semana, y consumir pescado azul (como bonito, jurel o caballa, ricos en Omega 3) al menos dos veces por semana, reservando las carnes rojas solo para ocasiones puntuales.




