En “Verity: La sombra de un engaño”, la casa de la familia Crawford no es simplemente el escenario donde ocurre la historia: es prácticamente un personaje más. La propiedad aislada donde Lowen comienza a descubrir los secretos de la familia fue diseñada para transmitir una sensación de belleza, misterio e incomodidad.
El equipo encontró en el norte del estado de Nueva York una moderna casa diseñada originalmente por el escultor y diseñador danés Jens Quistgaard, que permitió convertir el hogar de los Crawford en un espacio tan atractivo como inquietante. Pasillos estrechos, cambios de altura, habitaciones inesperadas y elementos arquitectónicos que parecen esconder algo fueron utilizados para reforzar la tensión psicológica de la película.
Pero la producción también dejó pequeñas pistas para los espectadores más atentos. A lo largo de la película aparecen repetidamente formas de “V” en la arquitectura y decoración, como una referencia directa a Verity. Además, el diseño del papel tapiz de uno de los espacios está inspirado en el utilizado en “Dressed to Kill”, de Brian De Palma, mientras que un picahielo escondido en el escritorio de Verity funciona como homenaje a “Basic Instinct”.
Incluso algunos detalles del libro llegaron a la pantalla después de un particular proceso de producción. El equipo realizó distintas pruebas para recrear uno de los momentos más recordados por los lectores: el mordisco al cabecero de la cama.
Todos estos elementos forman parte de una película pensada para ser revisitada y discutida, especialmente por un final que, según sus protagonistas y realizadores, busca dejar espacio para distintas interpretaciones.
“Verity: La sombra de un engaño” llega a los cines de Perú este 1 de octubre. Las entradas se encuentran disponibles en pre venta.




