Comer entre comidas ya no es solo “matar el hambre”. Hoy, millones de personas eligen sus snacks con más intención: buscan sabor irresistible, pero también que encajen en su rutina de bienestar, salud y valores personales.
Según el estudio State of Snacking de Mondelēz International y The Harris Poll, el ‘snackeo consciente’ (o mindful snacking) es una realidad masiva: el 96 % de los consumidores dice practicarlo de alguna forma, y el 81 % pone especial atención a la experiencia de sabor y textura al comer. Esta evolución se ve clara en la forma de elegir: el 38 % prioriza ingredientes beneficiosos para la salud.
- El 25 % revisa con detalle qué componentes prefiere evitar.
- El 78 % valora más la calidad del producto que el conteo de calorías.
- El 74 % busca snacks con mejores estándares nutricionales.

La Generación Z y los Millennials lideran este cambio: ven el snack como una herramienta de autocuidado y equilibrio, transformando un acto impulsivo en una decisión más responsable y placentera, sin renunciar al disfrute.
“Comer entre comidas puede ser hoy una práctica alineada con estilos de vida que equilibran disfrute y bienestar”, comenta Luis Gutiérrez, gerente de Asuntos Corporativos y Sostenibilidad de Mondelēz International.
Este giro abre la puerta a hábitos más sostenibles y diversos. Además, los consumidores están más abiertos que nunca: el 75 % se emociona al probar algo nuevo y el 67 % se define como curioso o aventurero al elegir, lo que impulsa una oferta de snacks innovadores adaptados a diferentes estilos de vida.
En resumen: el snackeo consciente ya no es tendencia, es la nueva normalidad que día día está teniendo más adeptos que están buscando nutrición y bienestar.




