La brecha de financiamiento en el Perú sigue siendo uno de los mayores obstáculos para el desarrollo económico. Según cifras de la Cámara de Comercio de Lima (CCL), de las 3 millones de pequeñas y medianas empresas que operan en el país, apenas el 5.8% logra acceder a la banca tradicional. Esta cifra revela un mercado desatendido que hoy busca nuevas rutas para la formalización y el crecimiento.
Ante este escenario, la estrategia del sector privado está migrando de la asistencia social hacia soluciones de negocio con impacto social, un modelo conocido como ‘valor compartido’.
Educación financiera en el entorno real
Uno de los principales frenos para la bancarización no es solo la falta de capital, sino el desconocimiento técnico. Proyectos como Sumando Empresas Aliadas (BCP) optan por descentralizar la capacitación, llevando las sesiones directamente a pescadores y agricultores en sus zonas de trabajo. El objetivo es práctico: que el productor aprenda a gestionar su flujo de caja mediante banca digital sin abandonar su labor diaria.
Nuevos modelos de riesgo para la economía digital
El sistema bancario tradicional suele castigar a las empresas con ingresos no lineales, como las startups y fintechs. Para cubrir este vacío, han surgido unidades especializadas como BCP Xplore, que analizan estructuras jurídicas híbridas y modelos de negocio digitales. Este enfoque permite que empresas de base tecnológica, antes rechazadas, encuentren productos financieros alineados a su realidad operativa.
Digitalización y microcréditos: El impacto del QR
En el sector minorista (bodegas y puestos de mercado), la barrera suele ser el costo de transacción. Herramientas como IzipayYA buscan eliminar las comisiones por cobro digital para pequeños comerciantes. La relevancia de esto no es solo la venta inmediata, sino que la digitalización de pagos genera un historial de datos que permite a estos negocios acceder, por primera vez, a:
- Microcréditos para capital de trabajo.
- Seguros específicos para el negocio.
- Historial crediticio formal.
Estas iniciativas, destacadas en la Lista 2025 de Empresas que Transforman (impulsada por IPAE Acción Empresarial y el Grupo RPP), marcan una tendencia: la inclusión financiera ya no se trata de filantropía, sino de una decisión estratégica para ampliar la base de clientes formales en el Perú.
La integración de tecnología y educación parece ser la única vía para que ese 5.8% de acceso al crédito comience, finalmente, a subir.




