Los niños regresarán a las aulas. El Gobierno del Perú anunció que los colegios de Lima y Callao retoman las clases presenciales desde este miércoles 11 de marzo. La noticia fue recibida con entusiasmo por estudiantes, profesores… y especialmente por miles de padres de familia, que ya empezaban a sospechar que sus laptops habían sido oficialmente confiscadas por la educación virtual.
La pausa en las aulas ocurrió debido a la reciente crisis energética que obligó al Gobierno a implementar clases remotas y teletrabajo para reducir el consumo de gas y la movilidad en la ciudad. Durante varios días, colegios públicos y privados tuvieron que adaptarse a la modalidad virtual, una medida temporal mientras se atendía la emergencia generada por problemas en el suministro energético.
Conectividad
Pero como ya había ocurrido durante la pandemia, al combinar la fórmula niños, WiFi y reuniones de Zoom, la experiencia deja lecciones angustiantes: padres negociando turnos de computadora, hermanos peleando por el mejor lugar cerca del router y más de un adulto descubriendo que “solo cinco minutos más de pantalla” puede durar unas tres horas.
Con el regreso a las aulas, las mochilas vuelven a llenarse de cuadernos, los recreos recuperan su actividad habitual y muchos hogares recuperan algo todavía más valioso: el silencio laboral. Porque sí, educar es una misión noble… pero trabajar desde casa con un salón de clases improvisado en la sala definitivamente era una aventura agotadora.
Así que mientras los niños vuelven al colegio con la energía intacta, los padres celebran discretamente otro pequeño triunfo cotidiano, volver a usar su laptop para trabajar… y no para explicar matemáticas de cuarto grado a las siete de la mañana.




