En muchas empresas, los problemas de comunicación, el liderazgo débil y la falta de reconocimiento siguen siendo obstáculos silenciosos que afectan directamente la productividad y el clima laboral. Aunque a veces pasan desapercibidos, estas fallas tienen un impacto profundo en la motivación de los equipos y en la competitividad de las organizaciones.
Un dato que preocupa: Según el Centro Nacional de Planeamiento Estratégico, entre 2020 y 2023 la Productividad Total de Factores aportó -1,9 puntos porcentuales al PBI, reflejando los retos que enfrentan las compañías en innovación y gestión del capital humano.
Errores frecuentes
La especialista Ana Elguera Pajares, docente de la Maestría en Gestión de Talento Humano y Liderazgo Organizacional de la Universidad Norbert Wiener, advierte que muchas empresas se enfocan en procesos y resultados, pero olvidan que la verdadera productividad depende de las personas. Entre los errores más comunes destacan:
- Falta de comunicación y liderazgo débil, que genera desorganización y poca claridad en los objetivos.
- Ausencia de reconocimiento, reduciendo la motivación y el compromiso de los colaboradores.
- Procesos deficientes de selección y capacitación, limitando el desarrollo del equipo.
- Sobrecarga laboral y mala distribución de tareas, afectando el bienestar y la eficiencia.
Estos factores no solo afectan el desempeño individual, sino también la capacidad de las empresas para crecer y mantenerse competitivas en el mercado.
Cómo revertir la situación
La clave está en invertir en las personas. La especialista recomienda:
- Fortalecer la comunicación interna.
- Promover el reconocimiento y valorar los logros.
- Invertir en formación y capacitación constante.
- Fomentar un clima laboral saludable y colaborativo.
“Las empresas que invierten en sus colaboradores no solo mejoran su clima laboral, también logran equipos más comprometidos y productivos. Gestionar bien a las personas es clave para crecer de forma sostenible”, concluye Elguera.




