La festividad de la Virgen de la Candelaria no es solo el corazón cultural del Perú; es una locomotora económica que este año ha rugido más fuerte que nunca. Puno, ‘La capital del folklore’ se llenó de color, fe y, sobre todo, de visitantes que llegaron con ganas de gastar y celebrar a lo grande.
Según el último reporte de Mincetur, la fiesta de la Virgen de la Candelaria superó con creces lo logrado el año pasado, consolidándose como el evento turístico más potente de la región Puno.
Un crecimiento que hace historia
Si pensabas que el 2025 había sido grande, prepárate: este año la Fiesta de la Candelaria atrajo a casi 93 mil turistas, entre peruanos y extranjeros. ¿El resultado? Un movimiento económico de S/ 117.6 millones.
Desde los artesanos que bordan cada lentejuela de los trajes, hasta los transportistas y dueños de hoteles, todos sintieron el “efecto Candelaria”. La recuperación del sector es un hecho y Puno es el protagonista.
¿De dónde vinieron los viajeros?
El turismo interno sigue siendo el motor principal. La mayoría de los visitantes llegaron desde Lima, Arequipa, Cusco, Tacna y Moquegua. Pero el mundo no se quedó atrás: bolivianos, españoles, italianos y estadounidenses también se rindieron ante la danza puneña.
El dato: Un turista extranjero gasta, en promedio, más de S/ 2,100 durante su estadía, quedándose generalmente unos 5 días para no perderse ni un solo pasacalle.
Sabor a altura: ¿Qué comió la gente?
En Puno, la fe entra por los ojos y el hambre se calma con lo mejor de la zona. El plato estrella indiscutible fue la trucha, ya sea frita o en su versión “thimpu”.
Pero los paladares más aventureros no se quedaron con las ganas y buscaron los clásicos:
- Kancacho: Ese asadito de cordero que es religión en el sur.
- Chairo: La sopa contundente para aguantar el frío.
- Chicharrón de alpaca: Un manjar que cada vez gana más fans.
Más allá de la danza: Ruta turística
Aunque el 92% de la gente viajó exclusivamente por la Virgen, nadie se fue sin su foto de rigor. La plaza de armas de Puno y el lago Titicaca fueron los puntos más concurridos, seguidos de cerca por las mágicas Islas de los Uros y la catedral.
La mayoría de los viajeros planificaron su aventura por cuenta propia, prefiriendo el bus interprovincial para llegar y alojándose principalmente en hoteles céntricos o departamentos de alquiler temporal.
Una marea humana de fe
Lo más impresionante no son solo los soles recaudados, sino la cantidad de gente en las calles: más de 338 mil personas participaron de las celebraciones de la virgen de la Candelaria. Entre ellos, un ejército de casi 200 mil músicos y danzantes que recordaron por qué esta festividad es Patrimonio de la Humanidad y que solo se vive en la región Puno.




